Month: June 2013

Posgrado de traducción jurídica de la UAB (I)

El pasado jueves 13 entré por última vez a la UAB como estudiante. Hice el último examen del posgrado, que para mi sorpresa, fue el que más tiempo tardé en acabar; tres horas y cuarto de traducción de contratos de préstamo hipotecario y de contratos de compraventa de inmuebles residenciales dan para mucho, ardor de ojos incluido. Al acabar y confirmar que la profesora lo había recibido correctamente (en mis años novatos tuve un pequeño percance con eso, y desde entonces no-me-fío-un-pe-lo) me levanté de la silla, apagué el ordenador, miré con cara de tristeza a mis compañeros y crucé la puerta. La dejé abierta, porque el resto de mis compañeros estaban a media traducción, musité un «ánimos, chicos» y me fui.

Más tarde, en el tren de camino a casa, visualicé ese momento y pensé que en realidad era una bonita metáfora. Las puertas no se cierran a menos que uno no espere ya que salga nada de bueno de ellas, y este no es para nada el caso.

Porque el posgrado de traducción jurídica de la Universitat Autònoma de Barcelona, o esos nueve meses de teoría sobre los sistemas jurídicos, de traducción de contratos, estatutos, testamentos e incluso patentes, han dado para mucho. Aunque, por momentos, los conceptos se amontonaran encima de nuestras cabezas, y de tanto bulto y tanto empuje pareciera imposible que llegaran a traspasar nuestro córtex cerebral, tuve siempre muy presente que cada idea, cada consejo, cada explicación, además de una razón de ser, tenía además un sentido práctico. Como muy bien dijo Anabel Borja Albí, no hay que ponerse nervioso, y el tiempo hará que todo lo recibido durante las clases se vaya posando. Me gustó mucho esa idea, que inmediatamente la asocié con el café humeante de primera hora de la mañana; solo hay que dejar que repose un par de minutos para gozar de su textura y sabor en plenitud.

Además, el ambiente entre los compañeros fue muy bueno; éramos un grupo reducido, de solo 17 estudiantes, por lo que las clases eran grupales, participativas y muy enriquecedoras. La mayoría proveníamos de Traducción e Interpretación, pero había 3 chicas de Filología y 2 más de Derecho. Esta mezcla de estudios, perfiles y experiencias profesionales tan diversas fueron un punto a favor de mi aprendizaje, ya que aprendí tanto de mis compañeros como de los profesores. Y eso es impagable.

Puesto que, como he mencionado al principio, mi despedida fue tan mustia como mal programada, quería lanzar un shout out bien alto y orgulloso a mis dieciséis compañeros, por el apoyo comunitario, las bromas sectarias que sólo los traductores queremos y logramos entender, las cenas, los cafés al sol y los cientos de momentos que, dentro o fuera de clase, han hecho de este año un gozo.

 

Como llevo un mes de ajetreo físico y mental bastante intenso, se han ido colando los días y las semanas (¡ay madre!) sin entradas en el blog, y no es por faltas de ganas o ideas, pues tengo en mente hablar sobre tres o cuatro temas en breve.

Así que, a modo de avance, y de declaración jurada virtual por mi parte, me he propuesto publicar una entrada con una explicación más pormenorizada del posgrado, donde trataré de explicar las condiciones de matrícula y los trámites, así como los profesores de cada bloque y las materias trabajadas durante el curso (además de algunas novedades para el año que viene e información que probablemente los interesados en el posgrado desconozcan… ¡sorpresa!). Espero que sea de utilidad para aquellos interesados en este ámbito de la traducción, tanto si ya han decidido matricularse para el próximo curso como si aún tienen dudas.

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